domingo, 27 de marzo de 2011

Tratamiento Nutricional de la Flacidez

Para que una piel se mantenga firme, necesita una sustancia que se llama colágeno, que se sintetiza a partir de aminoácidos (proteínas) lisina, prolina y glicina y otros nutrientes la vitamina C, cobre, zinc, manganeso y silicio.


En base a este principio, llegamos a la conclusión de que para la laxitud de la piel es importante proveer estos nutrientes a través de la dieta diaria:

Lisina, prolina y glicina: Para estas proteínas, podemos agregar la gelatina sin sabor a los alimentos elaborados con jugo. Es importante utilizar gelatina sin sabor por la ausencia de colorantes y edulcorantes artificiales, que son sustancias que erosionan los nutrientes del cuerpo.

Vitamina C: Este nutriente se encuentra en abundancia en frutas ácidas como la naranja y el limón. También está presente en la guayaba, tomate, kiwi, piña, fresa, el perejil y la pimienta.

Cobre: ​​Los mariscos granos enteros, legumbres, frutos secos y las patatas son buenas fuentes de cobre. Otras fuentes importantes son los vegetales de hoja verde, frutos secos (ciruelas, albaricoques y los higos secos), cacao en polvo y levadura.

El zinc está presente en alimentos ricos en proteínas como las carnes magras, aves, pescado, cacahuetes, productos lácteos, las legumbres (frijoles, lentejas, soja), frutos secos y cereales integrales. Recuerde que el zinc de la proteína de la planta no se utiliza por el cuerpo como el zinc de origen animal.

MN: Las mejores fuentes son los aguacates, las semillas oleaginosas (maní, nueces, frutos secos), harina de avena, arroz integral, harina de trigo, espinacas, patatas dulces, té negro y té verde

Silicio: minerales que se encuentran en la avena, la cebada, el perejil, los nabos, las habas y las avellanas.

Es importante saber que así como hay alimentos que ayudan a mantener una piel firme y saludable, hay otros que funcionan a la inversa, causando o agravando la flacidez. Ellos son: refrescos, dulces, alimentos fritos, las grasas animales, carne (salchichas, chorizo, salchichón, hamburguesas), quesos fríos, amarillos y los alimentos altos en sodio como la sal, el caldo, condimentos preparados, listos y aperitivos. Estos alimentos tienen un efecto tóxico sobre la piel y deben ser evitados.

Además de cuidar de los alimentos, intente eliminar el sedentarismo y mejorar la hidratación. Después de todo, la actividad física y la ingesta de líquidos son esenciales para lograr el resultado deseado. Así que no descuide este dúo! Dieta y ejercicio!!!!!

viernes, 11 de febrero de 2011

Alimentos a cambio de emociones

La sociedad nos ha llevado a ser cada vez mas consumidores.
Muchos se preguntan: ¿Qué es ser feliz? ¿Cuándo fue la última vez que sentí plenamente esta emoción?
Tenemos que tener más éxito profesional, estética y económicamente, porque todo lo que nos hace "mejor" y más "hermosaa" se debe pagar con mucho dinero.

Queremos la ropa, las joyas, el pelo de las actrices, hacernos la liposucción, los senos y estamos convencidos de que debemos comer lo que muestran en TV. Siempre estamos insatisfechos con nuestro cuerpo y habitualmente confundimos la estética con la calidad de vida y la salud.
Siempre estamos persiguiendo algo, como siempre falta algo, y nos sentimos vacíos. Todas estas cosas generan mucho estrés y dolor emocional demasiado grande.

Y adivinen cómo llenamos el vacío? Sí, lo sé, lo sé, pero por desgracia, es con la comida.
El alimento satisface el hambre y tambien las emociones´

Así, cuando el animal tiene sed, que va a buscar agua, cuando tiene hambre, caza su comida y come hasta que se siente satisfecho. Los seres humanos somos privilegiados, somos inteligentes, somos conscientes de nuestras acciones y también estamos dotados de libre albedrío y elección. Así que tenemos todo para hacer buenas decisiones. Pero estamos condicionados por nuestros deseos y emociones sin resolver.

Aqui algunas técnicas para librarse de esta trampa:

- Comer cada tres horas, para no sentir hambre exagerada.

- Cada vez que sienta la necesidad de comer fuera de tiempo, pregúntese: ¿Estoy con hambre o solo quiero comer? Tengo hambre de eso? que me molesta en este momento? Llevar a la conciencia y tratar de resolver la situación.

- Y si sigue siendo difícil de resistir, entonces optar por alimentos bajos en calorías para dar trabajo a los dientes, una escelente idea es una manzana picada y comer despacio! Esto reducirá la ansiedad por la masticación.
- Realice actividad física para canalizar el estrés (caminar, pesas, yoga, danza, etc)
Cultiva tu espíritu, también, tomar tiempo para mirar hacia adentro, a meditar, orar o incluso a contemplar la naturaleza.
- Sea persistente, estos episodios no duran mucho tiempo en promedio 10 minutos.

Urgente necesidad de aprender a lidiar con nuestras emociones, porque es muy común los atracones de comida, más por ansiedad que por hambre.
Esperamos que la comida nos devuelva una sensación de bienestar y caemos en un círculo vicioso. Y entonces lo que queda es esa sensación de plenitud, la culpa y una resaca moral enorme.

Recuerde que la comida no resuelve las emociones!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Causas de la Obesidad

En el último siglo, la obesidad ha pasado a ser uno de los trastornos más frecuentes y difíciles de tratar en la práctica médica, se ha progresado poco en la prevención o tratamiento, aunque ha habido cambios en la comprensión de sus causas y sus implicaciones para la salud.
La obesidad se define como un exceso de tejido adiposo, la cuantificación de la grasa requiere técnicas sofisticadas que no suelen estar disponibles en la práctica clínica, por lo general, la exploración física es suficiente para detectar el exceso de grasa corporal.
La obesidad es la mayor responsable de los trastornos cardiovasculares, conjuntamente con otros trastornos, los más importantes y comunes son hipertensión, diabetes tipo 2, hiperlipidemia, enfermedad articular degenerativa y discapacidad psicosocial, también son más frecuentes en personas con obesidad ciertos cánceres (colon, recto y próstata en varones y útero, vía biliar, mamas y ovarios en mujeres), trastornos tromboembolicos, enfermedades digestivas como cálculos biliares o esofagitis por reflujo y trastornos cutáneos.

Hasta hace poco tiempo, la obesidad se consideraba, como el resultado directo de un estilo de vida sedentario más la ingestión de un exceso de calorías, aunque no hay duda que estos factores son la causa principal en algunos casos. Ahora se han establecido determinantes genéticos de algunos tipos de obesidad y se identificaron cinco genes que afectan el control del apetito, se cree que sólo un pequeño porcentaje (4 a 6 por ciento) de los casos de obesidad humana es causado por mutaciones genéticas únicas, no hay duda de que la mayor parte de los casos de obesidad es consecuencia de la interacción de múltiples genes, factores ambientales y comportamiento, y poner atención a esto porque el 96 por ciento se debe a causas no genéticas, para los que utilizan el término como pretexto, y dicen que su problema es "hereditario" cuando en realidad es "adquirido".

domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Qué es la Dieta Mediterránea?

La antigua palabra griega diaita, de la que deriva dieta, significa estilo de vida equilibrada, y esto es exactamente lo que es la Dieta Mediterránea, mucho más que una pauta nutricional. La Dieta Mediterránea es un estilo de vida, no solo un patrón alimentario que combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar, las comidas compartidas, celebraciones y tradiciones, que unido a la práctica de ejercicio físico moderado pero diario favorecido por un clima benigno completan ese estilo de vida que la ciencia moderna nos invita a adoptar en beneficio de nuestra salud, haciendo de ella un excelente modelo de vida saludable.

La Dieta Mediterránea es una valiosa herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad ha dado lugar a una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible.

Abraza a todos los pueblos de la cuenca mediterránea y que está constituido de paisajes, cultivos, y técnicas de cultivo, de mercados, de elaboraciones, de espacios y gestos culinarios, de sabores y perfumes, de colores, de tertulias y celebraciones, de leyendas y devociones, de alegrías y tristezas, de innovación tanto como de tradiciones.

Ha sido transmitida de generación en generación desde hace muchos siglos, y está íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos a lo largo de su historia. Ha ido evolucionando, acogiendo e incorporando sabiamente, nuevos alimentos y técnicas fruto de la posición geográfica estratégica y de la capacidad de mestizaje e intercambio de los pueblos mediterráneos. La Dieta Mediterránea ha sido, y continua siendo, un patrimonio cultural evolutivo, dinámico y vital.

Los alimentos no son, en el Mediterráneo, meramente nutrientes. Convocan. Las palabras de Plutarco en su obra Vidas Paralelas ilustran con una sencilla perfección esta realidad: “Los hombres se invitan no para comer y beber, sino para comer y beber juntos”.

No hay duda que en el Mediterráneo, cuando hablamos de ingredientes de su dieta, a la trilogía trigo, vid y olivo, a las legumbres, a las verduras, a las frutas, al pescado, a los quesos, a los frutos secos, hay que añadir un condimento esencial, quizás un ingrediente básico: la sociabilidad.

La Dieta Mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, como pan, pasta, arroz, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente principal de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur, quesos) y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y aportes diarios de vino consumido generalmente durante las comidas. Su importancia en la salud del individuo no se limita al hecho de que sea una dieta equilibrada, variada y con un aporte de macronutrientes adecuado. A los beneficios de su bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en monoinsaturados, así como en carbohidratos complejos y fibra, hay que añadir los derivados de su riqueza en sustancias antioxidantes.




Fuente: Fundación Dieta Mediterránea

Hipoglucemia y ataques de pánico (holistika.net)


Autor:Cala Cervera
Area:Salud » Dolencias

Ahogo, palpitaciones, sensación de desmayo, mareo o inestabilidad, sofocos, sudoración, sensación de hormigueo o entumecimiento en las extremidades, temblor, nauseas, miedo intenso, sensación de irrealidad, confusión mental, nerviosismo, incoordinación...Éstos son los síntomas clásicos de un ataque de pánico


Cuando la hipoglucemia reactiva se disfraza de ataque de pánico
Ahogo, palpitaciones, sensación de desmayo, mareo o inestabilidad, sofocos, sudoración, sensación de hormigueo o entumecimiento en las extremidades, temblor, nauseas, miedo intenso, sensación de irrealidad, confusión mental, nerviosismo, incoordinación...Éstos son los síntomas clásicos de un ataque de pánico. Sin embargo, también son los mismos síntomas que experimentan las personas que sufren (en la mayoría de los casos sin saberlo) de hipoglucemia reactiva.
Los ataques de pánico son considerados un miedo irracional relacionado con traumas psicológicos o factores emocionales desconocidos. Todos los esfuerzos llevados a cabo para ayudar a las personas que los sufren se basan en terapias psicológicas y/o fármacos tranquilizantes para aliviar la ansiedad que indiscutiblemente los acompaña.
Al paciente se le repite una y otra vez que tiene que aprender a dominar sus pensamientos para no producir los síntomas. Sin embargo, los pensamientos se generan en el cerebro y éste es un órgano físico que responde a mensajes químicos. Al igual que cualquier otro órgano del cuerpo, el cerebro puede ser alimentado correctamente, malnutrido o dañado, y reaccionará en consecuencia.
Antes de entrar en detalles y analizar porqué los ataques de pánico pueden confundirse con la hipoglucemia reactiva, es importante entender en qué consiste este desequilibrio.

Hipoglucemia reactiva
La hipoglucemia, por sí misma, entre la profesión médica se acepta sólo en condiciones diabéticas cuando el diabético sufre una bajada de glucosa. Si, por el contrario, ésta ocurre en una persona no diabética entonces se le llama hipoglucemia reactiva. Sin embargo, la medicina alopática apenas reconoce este desequilibrio y por ello, cuando el paciente recurre al médico con esta sintomatología, lo más común es diagnosticarlo de ansiedad, recomendarle fármacos ansiolíticos y enviarlos a casa, al psicólogo o, en aquellos casos más graves, al psiquiatra.
Bioquímicamente hablando, la hipoglucemia reactiva es una concentración de glucosa en la sangre más baja de lo normal para los estándares de la persona que la sufre. El nivel de glucosa en sangre de una persona hipoglucémica sube después de las comidas y tiene una descenso significativamente más bajo de lo normal al cabo de entre 2 y 5 horas.
La glucosa es el alimento principal del cerebro y del sistema nervioso. Ninguno puede sintetizarla o guardarla. Así pues, si la concentración de glucosa en sangre baja a un nivel crítico, tanto el sistema nervioso como el cerebro se verán afectados causando un sinfín de síntomas. Sin embargo, el nivel de glucosa en sangre fluctúa en un margen más o menos pequeño durante el día, dependiendo de las comidas y del tiempo transcurrido entre éstas, sin que dicha fluctuación cause una disfunción cerebral. A esto NO se le llama hipoglucemia reactiva. También, en ciertos momentos algunas personas pueden experimentar una bajada transitoria de los niveles de glucosa, la cual es rápidamente rectificada por los propios mecanismos de regulación de la glucosa de los que dispone el organismo.
Es importante aclarar que el nivel de glucosa promedio está entre 70 y 115 mg/dl. Sin embargo, esta cifra es simplemente una aproximación. Algunas personas tienen un nivel por debajo y, en cambio, se sienten perfectamente; mientras otras mantienen los niveles dentro de estos parámetros, aún cuando sufren un bajón, y sin embargo, sienten un gran malestar.
Los síntomas de la hipoglucemia reactiva están divididos en dos grandes grupos. Los síntomas neuroglicopénicos, causados cuando el cerebro no recibe suficiente cantidad de glucosa; y los síntomas neurogénicos, que se manifiestan cuando las glándulas suprarrenales producen adrenalina y noradrenalina, con el fin de volver a subir los niveles de glucosa de la sangre.
Síntomas neuroglucopénicos:
Debilidad, llanto, angustia, visión borrosa, confusión, fatiga, irritabilidad, pánico, nerviosismo, falta de concentración, incoordinación, depresión.
Síntomas neurogénicos:
Sudor, sofoco, taquicardia, mareos, nausea, temblores, vértigo, sensación de pánico y miedo, ansiedad, dolores de cabeza, espasmos intestinales, ahogo, sensación de hormigueo.
Estos síntomas suelen ser episódicos, y se relacionan con el tiempo transcurrido y el contenido de la comida previa. Normalmente, mejoran al comer. Tienen su razón de ser: en circunstancias normales la glucosa de la sangre se mantiene dentro de un margen de variación bastante estrecho controlado por diferentes hormonas, las cuales responden rápidamente al menor cambio. Con la ingesta y metabolismo de carbohidratos (verduras, ensaladas, cereales...), los niveles de glucosa en la sangre aumentan de forma constante, activando la producción de una cantidad moderada de insulina. Ésta disminuye paulatinamente los niveles de glucosa escoltándola, por un lado, a las células, y, por otro, enviándola al hígado y los músculos para ser almacenada.
Sin embargo, cuando se consumen azúcares (azúcar de mesa, miel, fructosa etc.) o carbohidratos refinados (harinas refinadas como pan blanco, pasta, bollería etc.), los niveles de glucosa aumentan desproporcionadamente. Esto hace que el páncreas segregue una fuerte cantidad de insulina, lo cual provoca una retirada de glucosa demasiado brusca: en otras palabras, aparece la hipoglucemia reactiva con sus correspondientes síntomas neuroglucopénicos.
El hipotálamo cuando siente este bajón de glucosa, activa el Sistema Nervioso Autónomo, a través del cual se segregan catecolaminas (adrenalina y noradrenalina, principalmente). Estas hormonas estimulan la salida del glucógeno almacenado, lo cual produce un aumento de los niveles de glucosa. Esta producción de catecolaminas es la causante de los síntomas neurogénicos.
Con los años, y si la costumbre de comer azúcares y carbohidratos refinados continúa, el organismo es condicionado a producir más y más insulina, y a su vez, más y más catecolaminas. Esto produce un agotamiento tanto del páncreas como de las suprarrenales, llegando, también, a afectar la forma en que el cuerpo se enfrenta a cualquier otra situación de estrés. No es de extrañar que el paciente que sufre de hipoglucemia reactiva se sienta estresado y ansioso, e infinidad de veces sea víctima de un mal diagnóstico basado únicamente en su estado emocional.
No solamente el azúcar y los carbohidratos refinados son los responsables del desarrollo de la hipoglucemia reactiva, también los cigarrillos y el café pueden producir o empeorar este desequilibrio. Estas sustancias activan directamente las glándulas suprarrenales para producir catecolaminas, las cuales, como ya he mencionado anteriormente, activan la salida del glucógeno y, por lo tanto, el aumento de glucosa. Para contrarrestar, el páncreas libera insulina y como resultado aparece el "bajón" de glucosa en la sangre. De hecho, en un estudio de investigación sobre el tabaco y la hipoglucemia reactiva llevado a cabo por el Dr. Don C. Hemingway, publicado en el Journal of Orthomolecular Medicine en 1989, observó que si a fumadores con hipoglucemia se les hacía fumar un cigarrillo y se les sometía al Test de Tolerancia de la Glucosa, sus niveles de glucosa aumentaban, mostraban una mejoría física inmediata y disminuían sus síntomas de hipoglucemia. Así se dio cuenta de que el organismo aprende muy rápidamente a anhelar un cigarrillo cuando los niveles de glucosa disminuyen. Parece ser que lo mismo ocurre con la cafeína. Por otro lado, el alcohol inhibe la movilización de las reservas de glucosa del hígado causando una severa hipoglucemia.
Es importante tener en cuenta la hipoglucemia reactiva a la hora de tratar pacientes con ataques de pánico, sobre todo, en aquéllos que no encuentran ningún motivo emocional, trauma o shock vivido que pueda estar causándolos. Personalmente creo que existen diferentes razones para pensar que detrás de muchos ataques de pánico se esconde un desequilibrio de la glucosa, y más concretamente la hipoglucemia reactiva.
Estas razones son:
•Dieta Occidental
En primer lugar, los hábitos dietarios adoptados por nuestra sociedad en los últimos 100 años han contribuido al aumento de una variedad de problemas de salud, entre ellos la hipoglucemia reactiva, la cual es, principalmente, causada por un dieta alta en carbohidratos refinados y estimulantes. Nunca antes había habido tal magnitud de problemas de ansiedad, pánico e incluso desequilibrios fóbicos, como hasta ahora.
Estos procesos son prácticamente desconocidos entre las pocas poblaciones que sobreviven comiendo de forma natural, con una alimentación sin refinar.
•Más mujeres que hombres
En la mayoría de los estudios, artículos y libros sobre ataques de pánico se habla de que existe un número mayor de mujeres que de hombres sufriendo de este desequilibrio. No olvidemos que el sistema endocrino de la mujer es mucho más complejo: sólo la menstruación, embarazo y menopausia producen una gran variedad de cambios hormonales, por lo cual, las mujeres son más dadas a sufrir desequilibrios del sistema hormonal.
Según un estudio llevado a cabo sobre las diferencias entre los sexos en la hipoglucemia reactiva, llevado a cabo por el Dr. Amiel y publicado en Diabetología en el año 1993, las mujeres sufren niveles más bajos de glucosa que los hombres y además presentan más síntomas neurogénicos y neuroglucopénicos. Otros médicos, como el Dr. Toft, opinan que la hipoglucemia reactiva es más común entre pacientes mujeres de 20 a 40 años.
Por otro lado, un alto porcentaje de síntomas del Síndrome Premenstrual están causados por una excesiva cantidad de estrógenos y, por el contrario, unos niveles bajos de progesterona. Ambas hormonas controlan los niveles de glucosa, por lo tanto, cualquier desequilibrio entre ellas puede fácilmente producir hipoglucemia reactiva. Por ejemplo, como ya hemos visto anteriormente, una bajada de glucosa estimula la producción de adrenalina, la cual favorece la segregación de glucógeno y, por lo tanto, el aumento de los niveles de glucosa. La adrenalina se forma a través de la progesterona, así un deficiencia de ésta puede fácilmente relentizar la subida de glucosa causando hipoglucemia reactiva.
La píldora anticonceptiva también parece afectar los niveles de glucosa. El Dr. Wayne Huey-Heng shey llevó a cabo un estudio de investigación publicado en Clinical Endocrinology en 1994, que demuestra que la píldora anticonceptiva tomada durante al menos 3 meses produce intolerancia a la glucosa.
Por otro lado, más mujeres que hombres tienden a seguir dietas estrictas para perder peso. Estas dietas pueden tener un efecto muy importante en el desarrollo de la hipoglucemia reactiva: por un lado, el no comer regularmente, o, por el contrario, no consumir suficiente proteína puede provocar este desequilibrio; por otro, una dieta insuficiente puede favorecer la falta de nutrientes esenciales para el control de la glucosa, como son el zinc, cromo, magnesio y las vitaminas B, por mencionar algunas.
•Ataques de pánico por la noche
Cualquier persona que haya sufrido ataques de pánico sabe que los peores momentos son durante la noche y a primera hora de la mañana. Esto no es de extrañar, ya que la glucosa llega a su pico más bajo justamente en esos momentos, normalmente cuando la persona lleva sin comer alrededor de 8 ó 10 horas, desde la última comida. Estas personas normalmente necesitan un café o un cigarrillo (o ambos) recién despertados para poder enfrentarse al día.


DIAGNÓSTICO
El test que suele llevarse a cabo para verificar una posible hipoglucemia reactiva es el Test de Tolerancia de la Glucosa (que suele hacerse en un periodo de 2 a 6 horas). Sin embargo, pocos médicos lo recomiendan.
Personalmente opino que si se decide llevar a cabo este test de laboratorio, debe ser únicamente para confirmar el diagnóstico, y NUNCA para descartarlo.
Es importante respetar la individualidad bioquímica de cada paciente: hay personas que durante el test pueden mostrar síntomas y malestar con tan sólo un reducción de 2 mg de glucosa dentro de los parámetros aceptados y, sin embargo, el test no indicará ningún desequilibrio.
Por otro lado, se ha demostrado en diversos estudios, por ejemplo el de la Dra. Taylor publicado en el Journal of Behavioural Medicine, en 1988, que los síntomas que aparecen durante el test son más intensos no en el momento más bajo del nivel de glucosa, sino media hora más tarde. Esto puede despistar a la hora de hacer un diagnóstico.
Por otro lado, el punto más bajo del nivel de glucosa puede durar muy poco rato, y si las muestras de sangre no se toman muy regularmente la hipoglucemia reactiva puede pasar desapercibida.
Si se lleva a cabo el test, es importante también tener en cuenta la dieta del paciente; los horarios de comida; historia familiar de migrañas, alergias, diabetes, epilepsia, depresión... ; desequilibrios sufridos en el pasado como hepatitis, problemas de vesícula, nauseas durante el embarazo...; y posibles deficiencias nutricionales.

TRATAMIENTO
•Dieta
La dieta es fundamental para prevenir, controlar y combatir la hipoglucemia reactiva (o los supuestos ataques de pánico). En primer lugar es importante eliminar:
* Azúcares (azúcar blanca o integral, miel, fructosa, sacarina, siropes, refrescos);
* carbohidratos refinados (pan blanco, harinas refinadas, pasta y arroz blanco, cereales de desayuno edulcorados);
* fruta excesivamente dulce (especialmente el plátano, uvas, higos, sandía y melón);
* fruta seca como pasas, ciruelas e higos secos;
* zumos de frutas, patatas, remolacha, guisantes, maíz, nabos, boniatos y zanahorias cocinadas;
* alcohol;
* estimulantes como el café, té, y refrescos con cafeína.
Es fundamental comer algo de proteína en cada comida (ya sea proteína vegetal o animal). Ésta incluye: carne, pescado, huevos, algas, frutos secos y semillas, productos de soja, legumbres mezcladas con cereales. La proteína provoca la producción de la hormona glucagón, la cual contrarresta la descarga de insulina, y previene los descensos bruscos de glucosa.
También es importante comer regularmente durante el día. Hay pacientes que hacen las tres comidas de rigor diarias, pero del desayuno a la comida pueden pasar entre 6 y 7 horas. Por esto, es importante preguntar los horarios de comidas. No deben pasar más de 3 horas sin ingerir algún tipo de alimento. Así pues, es importante respetar las 3 comidas principales, más un "snack" a media mañana y otro a media tarde.
•Suplementos
Los nutrientes más importantes para el control de la glucosa son los siguientes:
•Zinc. Se encarga de la producción, almacenamiento y descarga de insulina. Su deficiencia puede causar bajadas de glucosa. Dosis: 15-60 mg diarios.
•Cromo. Forma parte, junto con la vitamina B3, y los amino ácidos glicina, glutamina y cisteína, del llamado "Factor de Tolerancia de la Glucosa". Este factor trabaja conjuntamente con la insulina para regular los niveles de glucosa. Literalmente, el cromo aumenta la tolerancia del organismo a la glucosa. Dosis: 200-600 mcg diarios.
•Magnesio. Cumple una importantísima labor en la descarga y acción de la insulina. También convierte la glucosa en energía. Casualmente, su deficiencia está asociada a la aparición de ataques de pánico. Dosis: 400 mg diarios.
•Potasio. La hipoglucemia causa una pérdida considerable de este mineral por la orina, debido principalmente al desgaste suprarrenal. La ingestión de cloruro de potasio corrige rápidamente esa deficiencia, y es mucho más seguro y efectivo que las tabletas de glucosa que normalmente recomiendan los médicos. Dosis: 200 mg diarios, y 1gr en reacciones agudas. (Cuidado si existen problemas de riñón.)
•Glutamina. Ayuda a aumentar los niveles de glucosa, además de reducir la ansiedad por alimentos dulces y alcohol. Dosis: 500-1500 mg diarios.
•Glicina. Estimula la descarga de glucagón. Dosis: 500-1000 mg diarios.
•Vitaminas B. Especialmente la B3, B5 y B6, son vitales para el metabolismo de los carbohidratos, además de equilibrar las glándulas suprarrenales, el páncreas e hígado. La vitamina B6, por ejemplo, ayuda también a metabolizar el magnesio y a absorber mejor el zinc. Dosis B3: 500-1000 mg (efecto no ruborizante) diarios. Dosis B5: 500 -1000 mg diarios. Dosis B6: 200 mg diarios.
•Vitamina E. Favorece la entrada de glucosa en los músculos, mejorando los síntomas de la hipoglucemia. Dosis: 400-1000 mg diarios. (Cuidado si se sufre hipertensión.)
•Vitamina C. Es fundamental para normalizar la producción de insulina. Se encuentra en grandes cantidad en las glándulas suprarrenales y es fundamental para la producción de adrenalina y cortisol. Dosis: 1000-4000 gr. diarios.

EJERCICIO
El ejercicio es fundamental para nuestra salud. Sin embargo, el exceso de ejercicio puede disminuir el nivel de glucosa. Así pues, se recomienda seguir una rutina de ejercicio suave. Se sabe que éste ayuda a mantener unos niveles óptimos hormonales, además de ayudar a que la glucosa entre mejor en las células aumentando la energía, sin requerir insulina. Buenas opciones de ejercicio son: caminar, nadar, ir en bicicleta, yoga, tai-chi, trampolín... Es importante practicarlo regularmente, un mínimo de 3 veces por semana, con sesiones de media hora cada una.
En conclusión, es importante tener en cuenta que no todos los casos de ansiedad y ataques de pánico son debidos a desequilibrios emocionales. En algunos casos el problema puede radicar en un desequilibrio de la glucosa. Muchos casos de ataques de pánico han sido exitosamente resueltos de forma muy sencilla: equilibrando los niveles de glucosa de la sangre con una buena alimentación, nutrientes y ejercicio.

Cala H. Cervera, nutricionista ortomolecular

Cala H. Cervera es autora de:
Nutrición Ortomolecular Candidiasis crónica

domingo, 28 de noviembre de 2010

La alimentación influye en la salud de los ojos

Artículo obtenido de el semanaldigital.com
La prevención de enfermedades como las cataratas, la degeneración macular o el glaucoma, están relacionadas con el consumo de alimentos habituales en la dieta diaria


27 de noviembre de 2010

Alain Afflelou, cumpliendo con sus objetivos de mejorar la calidad de la visión en la vida diaria y de emprender acciones de sensibilización sobre problemas oculares, ha presentado en Madrid, un informe sobre la importancia del papel de la nutrición en la salud visual.

Para la realización de este informe, Alain Afflelou ha contado con la colaboración de la Dra. Matilde Sánchez-Bayton, Doctora en Medicina y Cirugía General por la Universidad Complutense de Madrid y Nutricionista, quien ha determinado qué alimentos y nutrientes inciden directamente en la calidad visual, previniendo ciertas deficiencias.

Y es que es sabido que mantener una dieta rica en determinados tipos de nutrientes puede tener un impacto positivo en la visión y ayudar a prevenir molestias y enfermedades de la vista, según un estudio realizado por el National Eye Institute de Estados Unidos, y tal y como ha explicado la Dra. Sánchez-Bayton.

Entre las conclusiones presentadas en el estudio "Vemos lo que comemos", destaca la relación entre la dieta y enfermedades como la degeneración macular, las cataratas, el glaucoma, la fotofobia o la retinopatía diabética.

Los carotinoides: una valiosa protección frente a la degeneración macular

La degeneración macular es una enfermedad ocular degenerativa que afecta a un área de la retina responsable de la visión central directa, necesaria para las actividades de la vida diaria como leer, conducir o identificar a las personas.

En España, el porcentaje de enfermos mayores de 65 años es del 13%, por lo que Alain Afflelou recuerda que la prevención y las revisiones oftalmológicas son muy importantes en edades maduras. Para proteger correctamente los ojos contra esta enfermedad, es importante tener en cuenta en la dieta los alimentos ricos en carotenoides, pigmentos naturales en ciertos tipos de verduras y frutas, ya que proporcionan al ojo una protección valiosa. La luteína y la zeaxantina son los dos principales carotenoides encontrados en la mácula y en la retina, lo que sugiere que proporcionan protección a los ojos.

Un estudio científico difundido por la publicación internacional Ophthalmic and Physiological Optics demuestra que los alimentos ricos en luteína y zeaxantinas protegen frente a la degeneración macular. También pueden ayudar a filtrar los rayos ultravioleta lesivos. Las personas con cataratas suelen tener niveles bajos de ambos en su retina y lo consumen poco en su dieta.

Para consumir carotenoides, protectores de la vista, procedentes de los alimentos es necesario comer al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, así como una dieta variada que incluya huevos.

La luteína está presente en el kiwi, las uvas rojas, el calabacín y la calabaza. La zeaxantina en las naranjas, el melón dulce, el mango y la papaya. La yema de huevo y el maíz proporcionan la mayor cantidad de luteína y zeaxantina en combinación. Las verduras de hoja verde como el brécol, las espinacas o los guisantes verdes son otra fuente de estos suplementos, así como la naranja y la zanahoria.

Los antioxidantes: reducen la aparición de catarata

Las cataratas son la principal causa de ceguera a nivel mundial. Las cifras de afectados respaldan esta afirmación ya que cuatro de cada diez personas mayores de 60 años tienen catarata.

De cara a prevenir la aparición de esta enfermedad, hay que incluir en la dieta los alimentos ricos en Vitamina C, ya que su consumo está relacionado positivamente con la salud visual. Prueba de ello es que en un estudio publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition se observó una reducción de la incidencia de cataratas entre las personas que tomaban elevadas cantidades de Vitamina C. La Vitamina C está presente principalmente en cítricos, perejil, brócoli y col de Bruselas.

La Vitamina E también tiene un papel importante en prevenir el riesgo de padecer cataratas y degeneración macular. Las mejores fuentes son aceites vegetales, yema de huevo, nueces y semillas, aguacates, salmón, atún y langosta.

La investigación, llevada a cabo en junio del 2008 por el American Journal of Clinical Nutrition, determinó que un aporte medio de antioxidantes combinados (Vitamina C y Vitamina E, betacarotenos y zinc) estaba asociado a un riesgo de reducir la incidencia de catarata.

La Vitamina B2 previene la fotofobia

Aunque en muchas situaciones se alivia con el uso de gafas de sol, la carencia de Vitamina B12 (Riboflavina) hace que los ojos se vuelvan sensibles a la luz, una dolencia denominada fotofobia. Esta vitamina, presente en el pigmento de la retina, permite que los ojos se ajusten a esos cambios de luz. Las mejores fuentes de nutrientes de la Vitamina B12 son el hígado, vaca, cerdo y cordero magros; pan integral, lácteos y setas crudas, leche, queso y yogur.

Los esquimales tienen una baja incidencia de glaucoma gracias al Omega 3

La pérdida de visión causada por el glaucoma es irreversible, por lo que las revisiones oculares, y especialmente la toma de medida de la tensión ocular, son imprescindibles para una detección precoz de esta enfermedad.

El consumo de ácidos grasos Omega 3 a menudo referido como alimento para el cerebro, juega un papel importante en la visión. Según un artículo publicado en el British Journal of Ophthalmology del 2009, altas dosis de Omega 3 pueden disminuir el riesgo de padecer enfermedades de los ojos relativas a la edad como la degeneración macular.

Las poblaciones con dietas altas en aceites Omega 3, como los esquimales, tienen una incidencia muy baja de glaucoma de ángulo abierto en comparación con otras poblaciones. El salmón, la caballa, el atún, el bacalao y las sardinas son ricos en Omega 3.

La retinopatía diabética

La retinopatía diabética destruye la visión lesionando diminutos vasos que nutren los ojos con sangre rica en oxígeno debido a un nivel de glucosa crónicamente elevada. Además, se trata de una causa importante de ceguera, cuyos síntomas tardíos consisten en disminución generalizada de la visión.

Es necesario reducir peso y desarrollar un régimen de ejercicio regular, así como seguir un régimen personalizado teniendo en cuenta los gustos, el estilo de vida, peso, la edad y otros problemas de salud. Se recomienda comer verduras frescas, frutas y cereales integrales con un consumo adecuado de proteínas de 1gr/kg/día, y grasa rica en omega 3.

Además de comer alimentos ricos en estos nutrientes hay que evitar aquellos que influyen negativamente en la prevención de la pérdida de visión: azúcar, las grasas trans, la harina refinada o el glutamato monosódico, que se añade a numerosos alimentos como potenciador de sabor, que se sabe que contribuye al glaucoma.

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Estudios en Dietoterapia

Estudio compara los resultados de una dieta hipocalorica pero con elevado indice glucemico, contra otra de bajo indice glucemico (La Jormnada)

Permite comer hasta sentirse satisfecho, sin necesidad de contar calorías: estudio
Dieta con bajo índice glicémico impide volver a subir de peso
El indicador mide la rapidez con la cual los carbohidratos se transforman en glucosa, explican
Incluye mucha carne magra, frijoles, lácteos bajos en grasa y menos alimentos con azúcar refinada
Jeremy Laurance
The Independent
Periódico La Jornada
Viernes 26 de noviembre de 2010, p. 2
Como sabe cualquier persona que hace dieta, bajar de peso es la parte fácil. Mantenerlo es el verdadero reto.
Ahora, el estudio más grande realizado en el mundo sobre el tema ha encontrado una solución: la manera más efectiva de mantener el peso es una dieta alta en proteínas y con bajo índice glicémico (IG), con mucha carne magra, frijoles y lácteos bajos en grasas, y menos alimentos altos en azúcar refinada, como el pan blanco y la harina blanca de trigo.
El índice glicémico se aplica a los carbohidratos y mide la rapidez con la cual se transforman en glucosa. Mientras más bajo el índice, más lenta la digestión y mayor el nivel de saciedad.
Las dietas bajas en IG permiten a las personas comer hasta que se sienten satisfechas, sin contar calorías ni subir de peso.
Un estudio internacional en más de 900 adultos y 800 niños de ocho países europeos –entre ellos el Reino Unido– encontró que, luego de seis meses, quienes seguían esta dieta pesaban en promedio dos kilos menos que quienes practicaban dietas rivales con alto índice glicémico. Los participantes ya habían bajado un promedio de 11 kilos y probaban enfoques alternativos para mantenerse en peso.
La profesora Arne Astrup, de la Universidad de Copenhague, quien dirigió el estudio, comentó: Yo estaba entre los enemigos del IG. Esperaba que esta prueba demostrara que no tiene nada que ver. Me quedé en verdad sorprendida: es tan importante como las proteínas para mantenerse en peso.
Se sabe que las dietas altas en proteínas, como la Atkins, facilitan bajar de peso porque retrasan el vaciado del estómago y disminuyen la producción de insulina. Añadir carbohidratos cantidades moderadas de bajo índice glicémico, que se digieren con lentitud, disminuye el hambre.
La motivación es esencial para mantenerse en peso, y una dieta alta en proteína y baja en IG es más fácil de seguir porque no se prohíbe ningún grupo básico de alimentos.
Sin embargo, seguir esta dieta tiene sus propios desafíos. Los panes y cereales de grano entero son en su mayoría de bajo IG, al igual que casi todos los vegetales. Entre las frutas, las manzanas, peras y naranjas son bajas en IG, pero la uva, el kiwi y el melón son altos porque contienen mucha azúcar. El chocolate tiene bajo IG, porque la grasa retrasa la absorción de azúcar. Una papa caliente horneada tiene alto IG, pero al enfriarse el almidón se transforma y se vuelve menos fácil de digerir, con lo cual se vuelve de bajo IG.
Si uno escoge pan, pasta y arroz de grano entero, tendrá una dieta más baja en IG. Esos alimentos son los que más aportan a ella, señaló la profesora Astrup.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
 

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